martes, 5 de junio de 2012

LA MADRE DE TODAS LAS CRISIS CAPITALISTAS

LA CRISIS DE 1929

El 24 de octubre de 1929 (jueves negro) se produjo una quiebra del mercado de valores de Nueva York, que provocó un prolongado período de deflación. La crisis se trasladó rápidamente al conjunto de la economía estadounidense, europea y de otras áreas del mundo. Una de sus consecuencias más inmediatas fue el colapso del sistema de pagos internacionales. El crack de 1929 tuvo claros precedentes en Europa y también en EEUU. En 1927 se produjo la caída del mercado de valores de Alemania, en 1928 esto se repite en Gran Bretaña, y en febrero de 1929 en Francia. El carácter espectacular del hundimiento de la Bolsa de Nueva York no debe eclipsar, sin embargo, otro tipo de manifestaciones que dan cuenta de la difícil situación por la que atravesaba el capitalismo.
Después de esto, llegó a un gran auge financiero y de la bolsa, que termino drásticamente en lo que se conoce como el crack de Wall Street. Pero México no comenzó su crisis debido al crack del 29 sino que se dio desde 1925, debido a varias fuerzas que tendían a depreciar el tipo de cambio y que se agravaron con la recesión de 1927. Esto último se dio por la gran cantidad de exportaciones a Estados Unidos, y aunque la minería seguía repuntando con fuerza en las exportaciones, el petróleo sufría una disminución muy grande en su producción, debido a la explotación petrolera en Venezuela.
Para abordar los orígenes de la gran crisis económica que afectó al sistema capitalista en los años treinta del siglo XX, es conveniente empezar examinando algunas de las consecuencias económicas y financieras de la I Guerra Mundial y la década de prosperidad que siguió al reajuste de la posguerra, los llamados “Felices años veinte”. Tras la prosperidad vino la quiebra y, con ella, la gran depresión. La clave está en saber cómo se llegó al crac de la bolsa de Nueva York y qué incidencia tuvo la “burbuja financiera” en todo el proceso.
El estallido de la crisis obligó a los gobiernos de todo el mundo a adoptar medidas proteccionistas, como subir los tipos de interés y los aranceles, lo que terminó por afectar a EE UU en el retorno de la crisis. Se devaluó la moneda en casi todo el mundo.
La crisis supuso, también, el fin de la emigración, sobre todo el fin de la emigración americana. Otra consecuencia fue la sustitución de las manufacturas, que antes se importaban, por productos nacionales. Había que estimular el consumo interno. Con estas medidas se reduce el comercio internacional.

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